Me he hecho la sueca.

Estoy sentada en un banco esperando a una amiga que llega tarde, pero guapa. A lo lejos veo que se acerca una señora alguien de mi cole a quién no me apetece saludar. Me hago la sueca, saco el móvil y empiezo a escribir este post.

Levanto la mirada. Ni rastro de la señora compañera del cole, misión cumplida. Echo un vistazo a mi alrededor a ver si veo a mi amiga la que llega tarde nuevos enemigos, pero no hay moros en la costa. Me llama la atención una niña que está patinando. Se desliza por el asfalto como mi tarjeta de crédito en el datáfono de Zara en rebajas. Suave, tranquila, sin crédito en paz y armonía. Si hasta parece fácil hacer una pirueta sobre los dos ejes ¡JA! “Tengo que desempolvar mis patines, están en el maletero del coche. Creo. La última vez que me los puse me caí de culo delante de unos chicos.”

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También veo a una chica empujando con una mano un carrito, en la otra mano lleva una barra de pan ya empezada; se escapa de su lado un niño pequeño que se dirige como una bala a los columpios. Creo que ella es su cuidadora se gana el pan (el que se está comiendo) cuidándolo. Con un marcado acento ¿puertorriqueño?, la presunta cuidadora le dice a la criatura, que ya está trepando por un barco, que tenga cuidado y corre detrás de él. Cuando llega a los columpios, se apoya las manos en los riñones y respira fatigada. Me parece que alguien tiene que darle menos a la hogaza y más al brócoli.

De repente aparece en mi campo de visión Cary Grant un chico que va impoluto, no lleva traje pese a que es lunes. Chinos, camisa y americana en plan bien, no en plan cortijero. Zapatos marrones de ante. Todavía está moreno. “A lo mejor tiene barco”. Me derrito un poco. En la muñeca lleva el último modelo de pulsómetro de Garmin. Me derrito un poco más. Me mira, le mantengo la mirada, se acerca y me pregunta mi nombre, me pongo nerviosa, vuelvo a centrar la mirada en el móvil y continúo escribiendo. No me ha dado tiempo a fijarme en su culo si lleva anillo… Si es para mí, volveremos a cruzarnos, tengo que creer en el destino, lo dice una taza de Mr. Wonderful.

Levanto la mirada otra vez para continuar llenando este post y veo a un señor peluquín con un señor debajo. Se nota a la legua. Tiene las dos manos ocupadas con sendas bolsas del súper, supongo que por eso lleva el bastón colgado del hombro, no le quedan manos. En vez de ayudarle, me imagino una escena en la que viene una ráfaga de viento que hace que la mata de pelo salga volando y que el señor muestre sus vergüenzas sin poder evitarlo, porque si suelta las bolsas de golpe, se romperá el bote de pimientos asados… y qué decir de los huevos ecológicos ¡Se puede liar parda dentro de las bolsas! Me rio un poco. El karma me lo devolverá haciéndome salir del cuarto de baño de un bar con un trozo de papel higiénico pegado al zapato ¿Hay algo más ridículo que eso? Que se te caiga el peluquín en la calle caerte de culo patinando, supongo.

Acaba de llegar a mis pies una bolsa grande de patatas fritas sabor campesina… SABOR CAMPESINA. Si una feminazi viese esta aberración se indignaría, “tendrían que ser sabor CAMPESINE“. En la bolsa aparece un tomate, un ajo y una hoja de perejil (como si las hubiese hecho Arguiñano); ni rastro de glutamato monosódico o aceite de palma la Señora Campesina. Yo creo que estos de Lay’s la marca blanca de un reconocido supermercado gallego (no voy a hacer publicidad sin transacción económica de por medio) no quieren meterse en líos. En este post ya os hablé de mi amor por las Lay’s Gourmet con Trufa, el resto de patatas fritas no tienen nada que hacer a su lado.

La niña patinadora acaba de hacer un salto con giro. Me quedo loca. Un señor que pasea a su perro un mastín que pasea a un señor, también. Tenemos delante a la próxima Campeona Olímpica de patinaje artístico. Ahí viene mi amiga. La puntualidad no le acompaña. Nunca.

¡Un besito para mis lectores del cole!

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HAKUNA MATATA.

No quería entrar en debate ni explicar ooootra vez lo que pienso sobre la asociación Almas Veganas; ya me he explayado suficiente en Instagram y en Twitter, pero como ser humane, consumidore de huevos (de gallines), amante del pescado en todas sus variantes y un poco T-REX cuando me ponen delante un Lomo Alto de Black Angus, me veo en la obligación de utilizar mi transitado blog para explayarme. No pasa nada si lo leen solo quinientas, doscientas, nadie tres personas, yo voy a quedarme a gusto. Si os parezco pesada, marcad la X de la Asignación Tributaria a la Iglesia Católica y cerráis pestaña.

Aviso de antemano, no soy yo la que escribe, es mi IRA.

Resulta que estas tipejas salvadoras del medio ambiente que viven en una granja a la que llaman Santuario, demuestran que tienen una inteligencia ‘distraída’ al argumentar el porqué consumir animales o productos derivados de los mismos, es un crimen. Si van de paseo con ‘su manada’ por un lago y ven unas cañas de pescar que haya dejado un pescador, las rompen (muy tranquilas ellas), porque las cañas son armas de destrucción masiva y los pescadores unos asesinos ¡OLE! También rompen huevos, como Lucio, pero no para hacernos unos huevos rotos, sino para evitar la esclavitud gallinera y porque los huevos proceden del resultado de una violación de los gallos a las gallinas (vivimos en una sociedad heteropatriarcal gallopatriarcal).

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Son especistas y no quieren hacer diferencias entre seres HUMANES y seres NO HUMANES. Yo me uno al club de especistas porque pienso que estas persones mejorarían la evolución de la especie humane si se extinguiesen, su carga genética es peligrosa. Crucemos los dedos para que esos flequillos cortados a machete no se reproduzcan.

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Les no-veganes somos seres despreciables que deberíamos dejar de ingerir huevos, carne, pescado y yo creo que en el siguiente capítulo no nos van a dejar comernos tranquilos una ensalada mixta, porque les tomates y les lechugues son seres vivos sufridores y víctimes del estado opresor.

Compañeres, estáis como cabres y vuestra causa hace mucho daño a la gente vegana con mentalidad ‘normal’. Si la finalidad de vuestros vídeos no es que os den un programa de humor en TVE que se llame Los Morancos Les Moranques, por favor, parad ya. Que cada uno coma lo que quiera y lo que le siente mejor. Hakuna matata, vive y deja vivir. A la hora de salvar el planeta no hace falta poner etiquetas (etiquetes para vosotres) y no importa que seas vegano, vegetariano o de lacón con grelos.

Está claro que algo estamos haciendo mal y que nos estamos cargando el planeta. Yo de pequeña en la playa coleccionaba conchas conches y ahora colecciono plásticos, latas, papeluchos plástiques, lates, papeluches… que tiro en la correspondiente basura basure y después me voy al chiringuito chiringuite a tomarme una merluza al horno recién pescada por un asesino señorino que vive de ello ¿me estoy cargando el planeta planete? No. Ser responsables con el medio ambiente no está reñido con tomarse un chuletón.

Me pregunto si estas gentes también irán a la selva a dar lecciones, llamando asesines y violadores a los leones por comerse a las gacelas y aparearse con las leonas. El ciclo de la vida, chiqui. 

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El sufragio universal parece que fue un avance, pero al pensar que las integrantes de Almas Veganas también tienen derecho a votar, ya no estoy tan segura. A lo mejor realizar un examen de sentido común previo a las próximas elecciones no estaba mal. ¡Con lo buenos que están unos huevos fritos con patates!

COSAS QUE (a todos nos) PASAN.

Alarma OFF. No mirar el reloj. Perder el tiempo y ver cómo se escapa ¿Dónde están mis gafas de sol? Sentarme encima de ellas. Romperlas (porque el peso pluma, gracias a Dios y a Nestle, lo abandonamos en junio). Leer 3 libros. Inventarme ensaladas. “Llevo dos días sin beber (agua)”. El bolso lleno de arena. Y el móvil. Hacer fotos y que el fondo sea siempre azul. Escribir mis historias en las notas del móvil. Mirar las estrellas. Explicarle a mi madre que no sé si mañana iré a comer. Lavar las chanclas otra vez porque están llenas de tierra (otra vez). Beberme una cerveza de más (o dos). Comprar trapitos en mercadillos. Encogerme al meterme en el mar porque “el Atlántico está muy frío, pero me encanta”. Comer a las 16:00. Sacar de la maleta el bikini húmedo. Ponerme sombreros de paja. “Este michelín ayer no estaba aquí”. Estresarme con tanto plan. Dormir hoy nueve horas porque ayer dormí dos. La felicidad era todo esto acompañado de un crepe de Nutella.

¡ÚLTIMA SEMANA DE VACACIONES!

MOMENTOS JULIO 2019.

No sé si a alguien le interesará, pero quiero recordar los pequeños momentos que me han hecho feliz cada mes… Y qué mejor forma que plasmarlos en mi blog, para poder leerlos cuando tenga un día regular. Aquí va MI JULIO.

Volver a escribir. Me he propuesto seriamente escribir, por lo menos un post a la semana. Lo estoy cumpliendo.

Madrugar. Despertarme antes de que suene la alarma totalmente descansada y salir a correr con el sonido de fondo de las gaviotas y el mar. Después llego al trabajo con las endorfinas vibrando. Lo he hecho varios días y no me importaría que se convirtiese en una costumbre (un día a la semana está bien, como el post semanal).

Una serie. Este mes he visto las tres temporadas de Paquita Salas. No sé porqué era reticente a este serie, pero me ha encantado por su humor y porque apetece verla esos días que llegas a casa con la cabeza como un bombo y no quieres pensar.

Salmorejo como modo de vida.

He madurado. He aprendido que aunque haga sol, no tengo que ser la más morena del lugar. Se puede estar en la playa debajo de una sombrilla o con sombrero. Y no sabéis lo guapa que estoy bien que tengo la piel, morena y sin manchas. También he subido de graduación en cuando a la protección solar. Bienvenido a mi vida SPF 50, eres como el Jägermeister de las cremas solares, pero sin resaca.

He bebido Albariño en las Rías Baixas, en un furancho rodeada de naturaleza y caballos (y alguna avispa).

Un libro. La Quinta Víctima. Es la segunda parte de El Cuarto Mono y como me pasó con el anterior, lo devoré como si fuese un coulant de chocolate.

El café de después de comer. Me tomo siempre dos cafés al día. El de por la mañana lo engullo como un chupito despertador, pero el de después de comer lo disfruto muchísimo. El plan es: café, bikini y libro. Máximo.

Me he encontrado con estas hortensias tan bonitas y tan azules. No pude evitar cortar unas y traérmelas a casa #sorrynotsorry

Ver la puesta de sol en la playa de Migjorn (Formentera), mientras hacíamos botellón bebíamos vino en vasos de cartón.

No pasar por chapa y pintura. Lo reconozco, en Formentera nos íbamos de la playa al chiringuito, del chiringuito al restaurante y del restaurante a la tarima. Sin pasar por casa a arreglarnos. No make up y pelo salado.

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La ducha del día siguiente. Necesaria y un placer.

Me cuesta muchísimo encontrar anillos de mi talla (XXXXXXS) y en los puestecitos de Ibiza siempre encuentro. Esta vez me he comprado uno de plata con dos espirales. Es un anillo para los dedos del pie, pero a mí me queda bárbaro en la mano 🙂 Si sois dedifinas ya sabéis el truco.

Espero volver el mes que viene con otros tantos ‘momentos’; yo aquí estaré esperándolos… Porque descansar en agosto, más bien poco.

CONSULTORIO DE PALO #1

Hola, fans:

La semana pasada recibí por Instagram un mensaje privado en el que una señora me pedía consejos para ser un poco más feliz en la nueva ciudad a la que se había mudado. La verdad es que en el momento me quedé bastante volada (os recuerdo que soy una Palomita voladora omitamos el chiste que acabo de hacer) y me hizo bastante gracia que una desconocida me pidiese A MÍ consejo, pero oye, si una persona se va a sentir reconfortada gracias a mi sapiencia sobre la vida, aquí estamos MI CONSULTORIO DE PALO y yo dispuestísimos a ayudar con opiniones totalmente objetivas y sensatas ¿Estáis preparados? Bienvenidos al CONSULTORIO DE PALO.

Dentro CONSULTA #1:

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Hola Influencer de Palo,

No suelo escribir a la gente que no conozco, pero me pareces muy cercana, divertida y que dices las cosas sin tapujos. Te escribo porque me siento triste y perdida. Soy de Valencia y hace seis meses que me he mudado por trabajo a una nueva ciudad muy pequeña en la que no puedo hacer nada y todavía no tengo amigos. No soy un bicho raro, en Valencia tengo amigos y novio, pero aquí la gente de mi oficina cuando sale sigue hablando de curro y me aburro. Mi mensaje es patético, pero no sé que hacer. Ahora que es verano voy todos los fines de semana a Valencia y despues tengo vacaciones, pero me agobia pensar en la ‘vuelta al cole’ de septiembre. Entiendo que no me contestes , pero por lo menos me he desahogado.

Sigue así con tu cuenta. Me has ayudado a sobrellevar el aburrimiento sacándome más de una risa en esta ciudad 🙂

Querida fan asocial:

Antes de nada, quiero darte las gracias porque has conseguido que abra un consultorio en mi transitado blog. Esto puede llegar a convertirse en El Diario de Patricia Paloma 2.0 o puede que tú seas mi primera y única paciente, y todo gracias a ti. Esta vez tú has sembrado la semillita y eso es muy bueno. Gracias.

Me pides MI opinión y te la voy a dar. Estar sola no es malo, para mí es bueno; me recarga y NECESITO mis ratitos ratazos a solas. Cuando voy de viaje con amigas, aunque me lo pase bárbaro y no quiera que el viaje se acabe nunca, quando arrivo a casa Nescafé capuccino siento calma y quiero estar sola (a lo mejor la asocial soy yo), leer un libro, ver Netflix, salir a correr, estar con mi familia (esto no es estar sola, pero para mí también es paz menos cuando mi madre empieza a hacerme preguntas sobre si he conocido a ALGUIEN en vacaciones), comerme un paraguayo (fruta) tranquilamente o ponerme una mascarilla de lágrimas de Gisele Bundchen en el pelo. Esos momentos los disfruto casi tanto como cualquier viaje. Llámame rara, pero me lo paso fenomenal conmigo misma. Te aconsejo que saques el lado bueno de tu soledad impuesta y aprendas a disfrutar de ella.

Pero entiendo que tu consulta no va sobre cómo aprender a estar triste y sola; tú quieres empezar a tener vida social, así que te lanzo algunos consejos:

Soy muy pesada con los deportes, pero APÚNTATE AL GIMNASIO. Es un lugar estupendo para conocer gente nueva y socializar y ponerte el culo duro. Ve a clases de yoga, zumba, boxeo aéreo, spinning acuático, danza del vientre o lo que te apetezca. Además, partes de la base de que con esta gente ya tienes algo en común: compartís sudores. También puedes apuntarte a clases de cocina o de violonchelo. El tema es relacionarnos con gente.

En segundo lugar, me dices que al estar en una ciudad pequeña la oferta de planes se reduce. Voy a tirar de tópicos, pero seamos realistas; ¿cuántas veces comías paella, bebías horchata e ibas a la Ciudad de Las Artes y Las Ciencias Ciutat de les Arts i les Ciències cuando vivías en Valencia? Estoy segura de que tu plan del día a día lo puedes hacer en esa nueva ciudad.

¿Echas de menos a tu novio? Buena señal, piensa en positivo, esta es una oportunidad de volver a los maravillosos inicios de la relación, reaparecerán las mariposas y los nervios cada vez que os vayáis a ver, querrás estar guapa y tendrás mil cosas que contarle ¿no te pasa eso cada vez que le ves? Pues a lo mejor tienes que dejarlo (me llaman el ángel de la muerte) y buscarte un guapo divertimento en esa ciudad, que seguro que lo hay.

Por otro lado, no seas tan exigente con tus compañeros de trabajo, ni los compares con tus amistades de Valencia. Ábrete, pregúntales por sus vidas, únete a casi todos los planes que te ofrezcan, hazte la más forofa del equipo de fútbol local y ve a ver algún partido con ellos, tomaos muchas cañas juntos (lo que une el alcohol). OBLÍGATE A SALIR DE CASA.

En el polo opuesto de este último consejo, y ya que dispones de toooooodo el tiempo del mundo, también tienes la opción de vivir para trabajar, convertirte en la más crack de tu curro, estar en la oficina de sol a sol y que todos te odien.

Espero haberte ayudado, querida fan asocial, podría darte mil consejos más, pero el post se haría eterno y aburrido. Escríbeme a la vuelta de las vacaciones y cuéntame cómo te va la vida sola.

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Si a vosotros hay algo que os inquieta, os atormenta, os perturba o simplemente no sabéis qué poneros para el bautizo de vuestro sobrino en Galicia porque va a llover qué raro, escribidme, tendré el Consultorio cerrado hasta septiembre porque me voy de vacaciones tengo mucha plancha, pero estudiaré todas vuestras consultas y prometo responder cuando empiece el nuevo curso. No os cortéis. De hecho, si me queréis, escribidme. Sería bastante patético montar El Consultorio de Palo y que se quedase vacío.

** Huelga decir que nunca daré nombres de mis perturbados fans, esto es totalmente anónimo. Lo llaman secreto profesional.