VOLVER EN SEPTIEMBRE.

Para volver a la rutina, hay que abandonarla; para perder una costumbre, hay que dejarla; para volver, hay que marcharse. Últimamente no paro de leer artículos en los que se dice que “para adquirir un hábito solo hacen falta 21 días y que bla bla blá bla”. Yo me pregunto ¿y para perder un hábito? ¿Cuántos días hacen falta para deshacernos desencadenarnos de un hábito? Pues dame un mes de agosto y te lo digo.

Perder los hábitos, las costumbres, salir de la rutina… Llamémoslo X. Resulta que a X hay que perderlo de vez en cuando, yo concretamente lo hago cada mes de agosto, Adiós X, nos vemos en septiembre con la melanina en índices máximos, con el pelo, si cabe, más claro y con un par de kilos de más; es lo que tiene la buena vida, chico.

Es sano y necesario mandar a X a tomar viento. Apagar la alarma para despertarnos cuando el cuerpo nos lo pida, no cuando la empresa lo exija. Estar todo el día en bikini/traje de baño y vestirse con lo imprescindible para sentarse a comer en la mesa sin enseñar las lorzas al resto de comensales (que estamos de vacaciones, no en la selva).

¿Te apetece comer en la playa? No hay problema, pero ponte un sombrero y más protección que esas horas son malísimas. Cuidado con el lunar del hombro.

Salir a la calle sin reloj, a veces hasta sin móvil y volver a casa corriendo a por él. Ver el anochecer, y el amanecer también; pasar por casa a última hora para quitarnos las arenas y vuelta al jaleo.

Empezar ese libro que tienes tantas ganas de leer. Leer dos páginas y acabar dejándolo para septiembre por falta de tiempo. O devorarlo en dos días, que no tengo nada que hacer.

Sentarnos en la terraza a leer el periódico mientras desayunamos. Pone lo mismo que ayer, y que la semana pasada, ah, que este periódico es de hace tres días, pues mira qué bien, no creo que haya muchas diferencias con el de hoy. De las páginas de política ni hablamos, mismos titulares y mismas caras desde diciembre ¿El Día de La Marmota? This is Spain. No os preocupéis, seguiremos reciclando titulares hasta diciembre de 2020. Me estoy yendo por las ramas.

Por cierto, ¿en qué día estamos?

Quedar tarde a comer con amigos, alargar la sobremesa, una copa, otra copa, ¿cenamos?

En resumen, dejar de hacer todo lo que estábamos acostumbrados a hacer como robots, para terminar echando de menos esa rutina que tanto nos satura a final de curso.

Actualizar software. Saber con qué parte de X nos quedamos y cuál nos cargamos. 

Y aquí estamos otra vez, septiembre, piel morena, pelo aclarado, kilos de felicidad, pilas cargadas, software actualizado y con la última versión de nosotros mismos instalada.

Bueno, a lo mejor la versión exacta es ésta:

¡Holi septiembre!

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